En aquella ciudad no había nadie.
A día de hoy, un amplio sector de la animación japonesa se encuentra arropado por algo que para muchos es una lacra: el componente erótico, el ecchi. Con cada nueva temporada descubrimos gran cantidad de animaciones que basan su atractivo en tetas, tetas, TETAS. Si son de lolis, mejor. Y si de paso avistamos alguna braga, pues mejor todavía. Para mí, el ecchi en sí no es un problema. El problema es cuando este componente predomina por encima de la calidad argumental, y la historia del anime cae en declive a causa de ello. Sin embargo, de vez en cuando encontramos alguna excepción, alguna sorpresa grata, y Chobits es una de ellas: el ejemplo perfecto de cómo un anime puede ser un buen anime con una buena historia a pesar de pertenecer al muy manido género del ecchi.
